Una radio transmitió hoy La era está pariendo un corazón. La audición
despertó antiguas emociones. Tal vez oí por primera vez la canción de Silvio cuando
estaba en una escuela al campo. La memoria es una matrioska. De pronto recordé otro
título: ¿Quién eres tú, Polly Magoo? No puedo contar nada de este filme y, sin
embargo, su anuncio en la marquesina del Payret se fijó para siempre en mi mente. Los años le han quitado el rostro y las extremidades a la
pareja ocasional con la que dormí una noche, más bien esperé el amanecer a su
lado, en el Hotel New York. En cambio, recuerdo con alucinante nitidez las escenas
vistas en el interior de varias habitaciones.
Las puertas entreabiertas a lo largo del
pasillo hasta el ascensor del hotel me
permitieron esa noche disfrutar imágenes
que parecían creadas por Pasolini.
viernes, 7 de agosto de 2015
miércoles, 5 de agosto de 2015
AFINIDADES SECRETAS
En una vida anterior me llamaba Ramses, y cuando vuelva a
nacer este será también mi nombre. Hay términos que te fascinan toda la vida.
Poco importa de dónde surge ese rapport. De niño, un mediodía en los créditos
de un programa de radio, escuché el nombre de Norma Abad como asesora. Me
produjo el mismo estallido de imaginación que sentí luego cuando encontré por
primera vez en una enciclopedia de cine el nombre de Natacha Rambova. Este diccionario personal -que funciona con afinidades secretas en la zona del
cerebro donde se activan las emociones- incluye roos garden, trasatlántico,
bar, lluvia, hotel, Kazalta, platea, pullman y otras. Y abarca algunas palabras
vulgares que aunque la pronuncies mil y una noches seguidas siempre sonarán
ingenuas y únicas.
domingo, 2 de agosto de 2015
BALCONY
Hay fumadores que logran
un estallido único de sensualidad en el juego que establecen entre sus dedos,
el cigarro, el encendedor y los claroscuros del rostro. Luego una sensación de
intimidad te abraza. Aunque nunca he fumado, la primera vez que descubrí ese efecto fue en el
cine Ritz de Luyanó en compañía de tres amigos del barrio. Esa noche el líder
del grupo era Iván, mayor que los demás. Ya se afeitaba, usaba colonia de
adultos y consumía Populares sin filtro. Estábamos en séptimo y octavo grado y
salíamos a caminar o sentarnos en las esquinas, a perder el tiempo, o juntarnos
con otros muchachos. Los años han desdibujado su cara y no logro un retrato
convincente; solo recuerdo la impresión que me produjo una palabra suya. Él fue
quien sugirió subir al balcony del Ritz que siempre estaba vacío. A la
acomodadora no le importaba lo que sucedía allí. Nos sentíamos libres. En el
instante en que en la pantalla un montón de cuchillos entraban en la carne de un emperador romano, Iván puso un cigarro
en mis labios y dijo con tierna masculinidad: Pruébalo.
domingo, 19 de julio de 2015
A UNOS CENTÍMETROS DE L A FELICIDAD...
Yo
quería andar hacia atrás por los oquedades del tiempo, disolver las felicidades antiguas, borrar los escenarios de mis
fotos y llegar a un punto donde pudiera mirarte desde lejos, para regresar entonces sin cicatrices en la piel, sin filosofías
que complican el mundo, olvidadas las canciones que algún
vez tarareé, fingiendo que lo ignoro todo, que sé muy poco …Y una vez de vuelta, echarme a tu lado como un animal puro, para reverenciar los olores
y clavar los dientes en el goce…Pero
de pronto te levantas de la cama
y con gestos mínimos dices que yo no te
entiendo, que tienes otras necesidades…Unos
centímetros separan tu espalda de mi
cuerpo cuando descubro que acabo de dormir con un extraño.
viernes, 17 de julio de 2015
PULLMAN
PULLMAN figuraba entre las palabras que consideraba mágicas cuando era niño. Un pariente de mi familia administraba una
cervecera con ese nombre en Consulado 312 esquina a San Rafael.
Tal vez este local se denominaba
así por la vecindad con el edificio de
al lado, en cuyo piso de la entrada principal está grabada la palabra PULLMAN.
La cervecera siempre estaba colmada de bebedores
que formaban una nube de voces con anécdotas,
discusiones y malas palabras. Era un mundo que podía ser violento, machista,
impredecible, pero también gráficamente erótico cuando los hombres envueltos en humo y
alcohol se referían a sus hazañas
sexuales. Pero en esa época yo no podía comprender el alcance del término
erótico, ni muchos menos su relación con la palabra PULLMAN.
domingo, 12 de julio de 2015
sábado, 11 de julio de 2015
FOTOGRAMAS
Hay sucesos breves que brindan placeres muy privados que nunca olvidamos. Una vez entré a
la cabina de proyección de un
cine de barrio mientras transcurría la función. Me habían dicho que a mitad de
película, el joven proyeccionista salía siempre de su
angosto local y pedía en voz alta
fuego para prender un cigarro. Al día siguiente me senté en la
última fila del balcony, con una
fosforera en el bolsillo. Y gracias a la
chispa que alimenta el vicio, disfruté del filme con mis ojos alineados
con el haz de luz que daba vida a una historia en la pantalla. No solo los actores se revelaron de una
manera diferente. Parapetado junto a la
máquina rebobinadora, observé las obscenidades
gozosas del público en las butacas. Era una atmósfera de sombras chinescas con personas
reales y gemidos en sordina.
martes, 11 de marzo de 2014
ESQUINAS DE LA HABANA.
Prado y Neptuno, una de las esquinas fabulosas de La Habana. Pero el diseño del Hotel Parque Central le quitó vida y encanto a los antiguos portales del lugar, antes colmados de gente, librerías y bares. Ahora parece que el error no se repetirá en el nuevo Hotel Manzana (antigua Manzana de Gómez) pues el imponente edificio conservará sus tiendas y galerías en la planta baja.
martes, 24 de septiembre de 2013
SE BUSCA NOMBRE PARA LIBROBAR.
Hoy viendo fotos de
algunos cafés librerías y librobares en el mundo, escenarios donde se mezclan
la bebida y la literatura, constaté que si yo tuviera recursos (dinero) creara
en La Habana uno de estos locales con licencia de “cuentapropista”. Así daría rienda
suelta a mi antiguo sueño de ser barman. Nombres como los de Yourcenar, Padura
o David Foster Wallace estarían ligados a etiquetas de Mulata, Ron Santiago o
Guayabita del Pinar.
Por otro lado, habría
que ir buscándole el nombre...
Imagen: Antes del Período Especial en el magnífico local que hay en el sótano del cine Payret de La Habana : Salón Alhambra.
lunes, 23 de septiembre de 2013
LA BELLEZA Y LA LEYENDA.
“Para los griegos, la belleza, la armonía, y la proporción no eran conceptos de su inteligencia, sino disposiciones ligadas a su sensibilidad. Por eso eran un pueblo de estetas, en el que todos siempre buscaban, exigían, la belleza en todo. Por eso proyectaron con semejante violencia su sensibilidad sobre el mundo futuro en el que aún vivimos como súbditos bajo la expresión de aquella. ”
Fernando Pessoa (1888 —1935), en Apuntes para una estética no-aristotélica.
Cartel publicitario en publicación del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, en 2003, La Habana.
BALLET Y SEXO.
"No sabía nada sobre ballet. Creo que es muy sexy. Toda esa gente desnuda, como si se pintaran un ligero traje encima. Por eso es que todos estos viejos ricos apoyan el ballet. A sus esposas les gusta: y todos esos pas de deux seguro que tienen que ver con el sexo".
(Robert Altman (1925-2006) refiriéndose a su película The Company, de 2003, publicado en Página/12, Buenos Aires, 26.11.2006)
Imagen: Les garçons de la Danse - Ballet Masculino Flickr - Photo Sharing!. www.flickr.com .
jueves, 19 de septiembre de 2013
LOS CABALLOS SALVAJES DE CAYO ROMANO.
Los caballos salvajes de Cayo Romano (92 mil 600 hectáreas rodeadas de mar), en la costa norte de Camagüey, Cuba, constituyen un enigma. Hace más de diez años, la revista Flora y Fauna se refirió a ellos en un fotorreportaje de José Morales. Existen diversos criterios sobre el origen de estos animales. Ya en 1853 se testimoniaba su existencia. Hay quienes opinan, pero sin argumentación, que los caballos llegaron a Cayo Romano a consecuencia de un naufragio. O que descienden de los introducidos por franceses para la explotación del henequén y que con el tiempo adquirieron hábitos salvajes. Dicen que estos misteriosos caballos son muy difíciles de ver e imposibles de atrapar.
Imagen: Revista Flora y Fauna, no. 1, 2001.
jueves, 12 de septiembre de 2013
RADIOCENTRO
Primero fue inaugurado
el teatro de la esquina de L y 23, en El Vedado. Tres meses más tarde abría sus
puertas el edificio del imperio radial de los Mestre.
“La primera concreción
plena del Movimiento Moderno se asume convencionalmente expresada en el edificio
Radiocentro, de los arquitectos Gastón y del Junco, donde en 1944, se introduce
la lectura funcional de cada componente volumétrico y una estética funcional
sin deudas con el eclecticismo, en un programa avanzado para la época”.
(Arquitecto Luis Lápidus
en el libro póstumo La Encrucijada del Tiempo, presentado en La Habana).
“Como mayor accionista
de la CMQ y con la ayuda de empresarios nacionales y norteamericanos, compró
los terrenos de la esquina de L y 23 donde, el 3 de marzo de 1946, se puso la primera
piedra del futuro Radiocentro, y el 12 de marzo de 1948, se inauguró, con un
costo de 3 millones de pesos que, incluía aire acondicionado de 280 toneladas,
el primer edificio que en Cuba tuvo ese servicio proporcionado por una planta
central”.
Josefa Bracero
refiriéndose a Goar Mestre en su libro Televisión: ¿Ángel o demonio” (EnVivo
Ediciones, La Habana, 2012).
“Según específica el
historiador Oscar Luis López, en su obra La Radio en Cuba, el 23 de diciembre
de 1947, había sido inaugurado el aledaño Teatro Warner, con capacidad de mil
seiscientas cincuenta lunetas, que debió su nombre a la compañía de películas
Warner Brothers, que lo tenía arrendado. Y el 2 de enero de 1953, este teatro
pasó totalmente a la administración de los hermanos Mestre, ocasión en que se
le cambió el nombre por el de Radiocentro, actualmente cine Yara.
martes, 10 de septiembre de 2013
EL DESEO
Siempre quise esperar a alguien a la salida del cabaret, muy entrada la madrugada, jugando con la chispa de la fosforera. Luego, caminar por el medio de las calles semi vacías, dejando una estela de colonia. Subir las escaleras, cerrar la puerta, encender la música, abrir dos cervezas, intercambiar el alcohol entre las bocas, hacer el amor vulgarmente, mirar los techos de La Habana desde la ventana, extender mis brazos como almohada en el cuello... Todo lo disfruté en demasía. Solo faltó un detalle en este territorio de los deseos confesos: el cabaret.
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