domingo, 12 de julio de 2009

EL HOMBRE EN LA LUNA: MAGNIFICO Y ATERRADOR.


Hace tres días regresaron los hombres de la luna. Nadie habla de otra cosa. Fue un viaje magnífico y aterrador.

Así comienza Jaime Sabines uno de los textos de su libro Maltiempo, publicado en 1972. El poeta mexicano se refería a la llegada del hombre a la luna el 20 de julio de 1969. El primer terrícola en pisar suelo lunar fue el astronauta estadounidense Neil Armstrong, quien pronunció una frase que pasó a la historia: “Este es un pequeño paso para un hombre, y un gran salto para la Humanidad.”
Por su parte Jaime Sabines escribió en su crónica-poema: “La televisión nos la enseñó de cerca: ¿arena, cenizas, roca?, el horizonte demasiado breve, parecía que el astronauta se fuese a caer por la borda.
¿Cuántas cosas averiguaremos de la luna? Su estupenda, desolada soledad infinita, su enrarecimiento, ¡su vacío?, su superficie igual que el espacio que la rodea: caminos empedrados hacia las estrellas.
Sabremos muchas cosas de la luna, composición química, distancias, logos y grafías. Y sin embargo… ¿le quitarán la miel?, ¿perderá su ternura?
Quiero pensar que no ha pasado nada. La luna no es eso. La luna es la distancia de aquí a la luna. Es la luz de la luna mansa e infinita. Es también su sombra, la certeza de que está allí esperando.
Mientras no nos la quiten, mientras no la hagan girar en orbita alrededor de otro planeta, la luna será nuestra como siempre hemos pensado: un hermoso sueño, una distante luz que nos penetra, un suave amor profundo y quieto en nuestro corazón. La luna será siempre el resplandor que sale de nosotros en la noche y en la soledad.”

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