Entre los lugares de La Habana presentes en incontables álbumes de familias cubanas figuran el Parque Maceo y el Parque Central. De las cajas de fotos de mi madre rescaté estas dos imágenes.
Una nostalgia parecida emana de todas las pequeñas iconografías.

Año 1945: Mi padre con mi abuelo Manuel en el Parque Central de La Habana. Manuel había llegado a La Habana veinticinco años antes desde su natal Mogán, Gran Canaria.
Hermosa tu familia y hermosa La Habana de entonces, Lázaro. Sigue siendo hermosa La Habana, pero hermosa como una mujer mal cuidada e innecesariamente envejecida e indigente. Lo pasado, pasado está. No regresarán ya jamás aquellos esplendores. Confío en el futuro, sin embargo y confió en el amor de los cubanos —todos— y de los habaneros —todos— por su ciudad (mi ciudad; nuestra ciudad) en los años venideros. Abrazos para ti.
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