
“La escena cubana contó con muchas destacadas vedettes, pero las más populares fueron Blanquita Amaro (Santiago de los Baños, 1920-Miami, 2007): María de los Ángeles Santana (La Habana, 1914-1911) y Rosita Fornés (Nueva York, 1923). Con bellos rostros y figuras espectaculares, las tres merecieron haber desarrollado mejores carreras cinematográficas en nuestro país en el período prerrevolucionario; sin embargo, ninguna de ellas pudo en verdad cuajar una carrera artística en el celuloide.”
(Textos tomados del artículo
Los actores del cine cubano prerrevolucionario, de Mario Naito López, incluido en el libro
Huellas olvidadas del cine cubano, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2010.

“La Fornés con apenas 16 años, se se asomó ya al cine en
Una aventura peligrosa (1939), de Peón, y dos años después en
Romance musical (1941), pero su labor cinematográfica la continuó en México hasta 1952, cuando retornó a Cuba tras separarse de su esposo, el actor azteca Manuel Medel. Con posterioridad, en los años cincuenta solo intervino en tres coproducciones cubano-mexicanas y en una cinta hispana, y no reapareció en el cine cubano hasta 1984 con
Se permuta, de Juan Carlos Tabio.”
Foto de arriba: Rosita Fornés en el cabaret Tropicana, de La Habana, en el año 1956.
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