Hace veinte años, un amigo que estaba de vuelta de todos los caminos, me aconsejaba, con un tono en el que se percibía un silbido nostálgico: “no arrojes margaritas a los cerdos.”
Un anónimo dejó en algún otro lugar esta ingenua observación: Coincido en eso de no desperdiciar las margaritas, jajaja, prefiero juntarlas y disfrutarlas con quienes las aprecian!!!
Un anónimo dejó en algún otro lugar esta ingenua observación: Coincido en eso de no desperdiciar las margaritas, jajaja, prefiero juntarlas y disfrutarlas con quienes las aprecian!!!
ResponderEliminarComo si fuera fácil ser jardineros de nuestras propias vidas...
ResponderEliminarNo, no es facil , pero si podemos ser "podadores" de nuestras propias vidas
ResponderEliminar¿Se acabaron las perlas en Cuba? Jejeje. No pude resistirlo, Lázaro. Tu entrada, genial. Todo es cuestión de perspectiva y amor propio. Abrazos.
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