miércoles, 3 de octubre de 2012

EL GRAN HOTEL VERDE.



Gran Hotel, 100 habitaciones con baño. Así lo anunciaba el cartel que se llevó uno de los ciclones que pasaron por la Isla en los años noventa. Gran Hotel, en Teniente Rey entre Dragones y Zulueta, La Habana.

Tal vez debemos dejar estas ruinas como están ahora. Pero no estoy seguro de que la gente de los alrededores, los urbanistas y los que toman las decisiones tengan la misma opinión. Por el momento, las partes  que quedan de la antigua fachada están cubiertas de una  vegetación  que las lluvias de las últimas semanas han convertido en un fulgor  verde, especie de paraguas bajo el sol de la ciudad.

“Y existe todo un culto a las ruinas, a las del Imperio Romano, de los edificios, de las viejas iglesias, y tiene ese enorme poder las ruinas. Es algo que ha decidido no luchar más, se ha rendido, no hay que volverlo a pintar, no hay que reconstruirlo”. (Edmundo Desnoes. Revista Cine Cubano, no. 192)

Los huéspedes de la República, los traficantes nocturnos, el turista, los recién casados, la pareja fugitiva, quizás no imaginaron en  sus estrechas habitaciones  del Gran Hotel que todo edificio contiene, desde los cimientos, un derrumbamiento.

“Hay una belleza en las cosas manoseadas, que tienen textura producida por el tiempo”.
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