El día en que entré por primera vez a un estudio de radio (Radio Liberación, antes CMQ) se grababa La novela de las 11, dirigida por Julio Lot. Protagonistas: Odalys Fuentes y Carlos Gilí. Ambos parecían dioses griegos en el Caribe. Hermosos y aún jóvenes, transmitían la alegría de vivir de los seres regocijados en su felicidad, realizados, en el esplendor de sus carreras. Casi perfectos.
Mucho tiempo después viajo en un ómnibus rumbo a Holguín para participar en el Festival Nacional de la Radio. De pronto siento el mismo perfume marino de aquel mediodía en una cabina de Radiocentro. En el asiento de atrás estaba Odalys Fuentes con un turbante verde musgo, observando el paisaje con mirada plácida y a la vez juguetonamente curiosa. Por unos instantes rencarno en el adolescente tímido y azorado frente a la belleza de la actriz. Le cuento la emoción que ella despertó en mi primer día de radio. Entonces comienza a recordar sucesos, fechas, personajes, programas… Y lo hace a retazos, como quien finge no darle importancia a su biografía. El encanto de Odalys viene de una prestidigitación oculta detrás de maneras que parecen tener la naturalidad del paisaje de Jarahueca, provincia de Sancti Spíritus, donde nació en 1938.
Muy distante de los tiempos de los anuncios de la Gran Cerveza de Cuba, la antigua modelo continúa creando a su alrededor una atmósfera glamurosa que la convierte en mujer centro en cualquier ambiente donde esté.
Por su carrera artística, Odalys Fuentes merecería ya que le otorgaran el Premio Nacional de Televisión.
Imágenes: Anuncio de la cerveza Hatuey con Odalys Fuentes como modelo. Revista Bohemia, enero de 1959.
Izquierda: Odalys Fuentes, fotografía de 2009.
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